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viernes, 14 de marzo de 2025

LA IMPORTANCIA PERSONAL

 


En la película “Creer es crear”, Santiago Pando comienza diciendo que cuando él se encontraba embarcado en la pelea mundana y el éxito estaba demasiado ocupado en creerse importante como para poder sentirse feliz. Hace unos días en un programa televisivo una señora española comenta algo así: Los funcionarios son servidores públicos, lamentablemente buscan ser importantes en vez de ser necesarios.
En el comentario de Santiago Pando podemos afirmar que felicidad se opone a importancia personal. No es muy difícil de entender: si mi meta es perseguir una imagen inflada de mí misma, estoy huyendo del presente, hasta podría afirmarse que dejo de ocupar mi cuerpo porque en este vértigo por perseguir una imagen, una deber ser establecido desde afuera, pierdo mi dimensión personal y mis necesidades. Es bastante parecido a estar drogado, aquí la droga no es una sustancia dura como el alcohol o la cocaína o una sustancia blanda como el tabaco o la comida sino que el objeto adictivo es un ego inflado. Los síntomas de un ego inflado no son tan diferentes a los de un adicto de otra clase: no percibe los matices, no registra a las otras personas y sus requerimientos humanos, vive atropelladamente, confunde las prioridades, tiene un mecanismo mental obsesivo es decir dual. Quizá la adicción al ego sea más perjudicial porque está aceptada socialmente y es mentira que no tiene efectos secundarios en la salud. ¿Acaso la cantidad de ataques al corazón de los gerentes de las grandes empresas no son el resultado de la exigencia de llegar cada vez más arriba en un estado de competencia extrema?
La búsqueda de importancia personal aparece como un paliativo ante la ausencia de amor. Cuando hay amor no hay adicción. Una de las definiciones de adicción es “estar pegado a” y otra es no poder verbalizar aquello que me ocurre interiormente, es decir no llegar a simbolizar un estado de ánimo, un nivel de conciencia, debido a que estoy apegado y no tengo la distancia suficiente para ver el panorama general. Todos, en mayor o menor medida en algún aspecto de nuestra vida, estamos embriagados de ego porque aún falta amor, esa energía equilibrante, reparadora y nutritiva.
Capítulo aparte merece el comentario de la mujer española. Es un tema muy amplio y profundo este de los servidores públicos y su “carrera” política. Hemos vivido tanto en la separación y en la dualidad que creamos esta división entre nosotros y quienes nos representan para decidir sobre nuestros bienes y legislaciones. Cuando nuestro nivel de conciencia ascienda un poco más no sólo tendremos mejores gobernantes que expresarán lo que somos en verdad sino que no será necesario recurrir al sistema de la representación. Si ellos están embriagados de ego es porque nosotros también lo estamos en algún nivel, quizá en otra proporción. Y ellos están allí para señalarnos algo que necesitamos revisar en nuestro interior. El afuera, una vez más, es nuestro interior expandido.
Las manifestaciones de esta importancia personal son muy amplias, abarcan desde un abuso de poder, la vanidad extrema y la apariencia hasta otras menos evidentes como hablar de uno mismo y de las propias ideas desmedidamente invadiendo el campo energético de otra persona, no tener en cuenta el estado emocional de un amigo, no escuchar, no ver, sentir o creer que nuestras ideas o nuestras posturas espirituales son más acertadas que las de otros, aunque estas son más leves muestran una tendencia que nos ubica en el lado opuesto de la compasión o, en otras palabras, la misericordia que es el camino para encontrarme con el otro ser humano. Son dos líneas opuestas, hay que abandonar una para poder encaminarse hacia la otra y la autobservación es la llave para alcanzar un grado mayor de conciencia. Y para eso necesitamos desembriagarnos de ese añejo sentido de importancia personal.

Artículo publicado original el lunes 13 de julio de 2009 en http://caminanteazul.blogspot.com/

                                                                       

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martes, 17 de marzo de 2020

GENTE SOLA



             
En un reportaje al cantautor argentino Facundo Cabral realizado por la revista Hecho, Cabral dice que desconfía de la aglomeración de gente,  opina  que la gente se junta por miedo a estar sola. Yo pienso  algo parecido, en un gran porcentaje es así: somos muy poco conscientes de casi todo lo que hacemos por nuestro  bajo nivel evolutivo, al parecer la mayor parte de nuestro conocimiento es inconsciente y nos manejamos con patrones mentales. Sólo vemos aquello que conocemos con antelación, no podemos percibir el cambio del mundo. De modo entonces que al ver a la otra persona ¿qué vemos? Vemos una proyección de lo que nosotros somos. En realidad no estamos con otros ni vemos a los otros sino que vemos en el otro nuestra propia sombra, esa zona negada de nuestra  interioridad. Esto que digo además de ser inquietante, desacomodador  o incómodo es difícil de captar, me sucede que intuyo lo que estoy diciendo, pero una parte de esto queda ajena a mi saber. Nos encontramos en un momento de bisagra en nuestro camino de evolución. Sabemos que hay formas viejas en lo social, en  nuestro interior, en nuestro modo de percibir el mundo, pero ese saber es apenas una intuición que nos permite reconocer el error sin que aún encontremos un modelo nuevo de comportamiento, de percepción del mundo o de autopercepción, es decir sobre nuestra propia idea de ser humano. Por eso aglutinarnos y confundirnos con otras personas puede ser un modo de continuar esta cadena de proyecciones, es decir de imposición de lo conocido, de lo ya aprehendido a lo que por naturaleza es nuevo. Así, al convertirnos en masa, fortalecemos viejos esquemas mentales.  La otra persona no es ni buena ni mala, es en tanto establece una relación con lo que yo soy, de esta manera el otro resulta de una combinación y es lo relacional lo que permite la aparición de una cualidad. Yo no soy la misma persona con un pariente por ejemplo que desde niña me ha cargado sin querer de una serie de adjetivos negativos o cuestionadores que con una amiga que me acepta o me valora. El campo mental que la otra persona trae se combina con mi propio campo mental y se crea un nuevo campo. Los maestros espirituales suelen insistir en la importancia de escoger las relaciones humanas, hay una frase de Buda que  sugiere  que si tu propia madre te impide avanzar en el camino espiritual debes alejarte de ella. Y esto no significa matar simbólicamente a nadie sino resguardar nuestro  campo mental de influencias densas. Esto nos lleva a replanterarnos la cuestión del egoísmo. La solidaridad que me exige ayudar al débil necesita de mi fortaleza y si la   derrocho  en pos de una conveniencia social estoy faltando a la solidaridad humana básica. No existe mayor servicio para el planeta que una conciencia dispuesta a evolucionar. ¿Quién soy yo cuando estoy con Fulano? ¿Quién soy yo cuando estoy con Mengano? ¿Quién soy realmente cuando formo parte de este grupo humano? ¿Necesito de la presencia física del otro para sentirme menos solo o sola? ¿La presencia física de la otra persona me permite calificar como negativo, colocar rasgos  desfavorables allí afuera, porque no soy capaz de reconocerlos en mí misma? Los grupos humanos aún hoy siguen funcionando como salas de espejos donde   unos se reconocen en los rostros que los  miran, aunque también donde niegan su propia sombra proyectándolas en los demás.                     No deja de llamarme la atención las prevenciones que tiene la sociedad hacia la gente que vive sola o anda sola por ahí. Y si es mujer mucho más.  En las películas norteamericanas típicas desde  “Atracción fatal” hasta la serie de detectives con asesinos seriales, la persona que vive sola aparece  por lo general cargada de rasgos paranoicos, fóbicos y destructivos.  En contraposición la  visión antigua de la persona que vive sola es la del sabio, la del ermitaño, la de aquellos seres que marcan una brecha nueva para que otros puedan transitarla.  Resulta inevitable volver a la imagen de San Francisco de Asís que al alejarse físicamente de su ciudad, se aleja de las convenciones y pactos sociales de una burguesía naciente, se aleja de la herencia paterna, de la ley patriarcal, del deber ser  y de la misma iglesia para renovarla luego y volver a ella. Es el ejemplo más nítido de lo que estoy tratando de expresar. En la figura de San Francisco podemos descubrir que no existe renovación genuina si en algún momento no nos alejamos del aglutinamiento humano masificador.  
  Cabe preguntarse por qué la sociedad moderna occidental ha convertido a las personas solitarias en amenazas. ¿Qué es lo que se está amenazando? Quizá un modo de conocimiento, de búsqueda de una verdad que la masa anestesia y ya sabemos que la sociedad moderna está regida por las leyes de avance material y el lucro y las personas pensantes  atentan contra los intereses comerciales de las grandes empresas. Si nos atenemos a los mensajes publicitarios podemos descifrar los patrones de comportamiento que la sociedad tiene y promulga, y es indudable que el descubrimiento de verdades interiores no coincide con sus intereses y sus metas. Encontrar el eje que organiza todo nuestro funcionamiento interior puede hacerse sumamente difícil y hasta imposible en medio del bullicio y el amontonamiento humano. Por otra parte qué le podemos dar al otro si no sabemos quiénes somos. Tal vez sea este el momento en el que cada uno debe encontrarse primero consigo mismo para luego encontrarse con los demás, ese es el orden y no al revés, primero la conexión interna y luego la interconexión.  Ciertamente la relación con otras personas es una vía de acceso al personal universo interior en tanto y en cuanto no tapone  la vinculación interna anestesiándome en el juego de proyecciones sociales.
   Las brujas de la Edad Media quemadas en la hoguera no escapan a este perfil de aislamiento y rechazo a la figura humana solitaria. Es verdad que las grandes empresas en la historia la hicieron los grupos humanos, pero fue necesario que un líder se conectara consigo mismo y con una serie de valores para que el grupo humano cumpliera con su misión. Gandhi o la Madre Teresa son primero fruto de su autoindagación o de su autoconexión con los valores religiosos y luego  gracias a ello manifestaron su tarea en el mundo. Gandhi estaba solo con su conciencia en los ayunos y la Madre Teresa estaba sola, sola en el Cristo interior, cuando se reclinó hacia la tierra a levantar al primer leproso en las calles de Calcuta. Para poder estar genuinamente con los otros necesitamos estar primero solos con nuestra interioridad. Claro que cuando logramos ese acceso a nuestra profunda interioridad  descubrimos que la soledad no existe,  sabemos entonces que la única  soledad es la de cuerpos físicos  distantes de otros cuerpos humanos, sólo eso.




Creo en la importancia de la asociación de las personas en todos sus niveles, sin eso ningún logro humano es posible, pero me estoy refiriendo a otra cosa, a un patrón mental que opera subconscientemente y que es arcaico, el mismo patrón mental que impulsó a condenar a las brujas por herejía, a señalar al diferente, a que un grupo humano actúe coporativamente para señalar a aquel que no integra su fracción.  Es un patrón arcaico y que heredamos de un nivel evolutivo lejano que fue el de la organización tribal y que aún no hemos superado.  En el momento en que funcionó la organización tribal este patrón fue operativo, pero ya no lo es y queda sólo el registro que actúa en nosotros mecánicamente. Todavía muchos grupos humanos siguen funcionando como tribus o clanes que se autodefinen en oposición a otros clanes o tribus. Pensaba justamente en la importancia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la Argentina que ante la falta de respuesta gubernamental por sus hijos y nietos desaparecidos en los años setenta forjaron un movimiento social, pensaba  el resultado de su acción de agruparse, pero ellas más que nadie conocieron la soledad que las indujo primero al autoconocimiento. Entonces me topo con un párrafo de un libro de Bert Hellinger y encuentro esta frase esclarecedora: “La diferenciación entre lo bueno y lo malo sólo existe en la conciencia personal. Sólo allí. La diferenciación entre lo bueno y lo malo no significa otra cosa que: es bueno aquel que puede pertenecer y es malo aquel que no puede pertenecer. Las grandes religiones también aplican esta manera de discernir que tiene la conciencia: los buenos se arrogan el derecho de excluir a los malos y condenarlos.” Hellinger no habla de la Verdad con mayúsculas que es un valor trascendente y no cambia, habla de nuestra percepción, de nuestras verdades cotidianas. Hellinger ha montado todo un sistema que resulta terapéutico en la importancia de pertenecer, de no aislar a ningún miembro de la sociedad, en la aceptación de la totalidad.

   Yo que he viajado sola he observado las reacciones instintivas y defensivas de la gente, he visto a los grupos solidificarse sin que hubiera valores o transformación en esa clase de relación, he visto las alianzas de una fracción contra otra dentro de un mismo grupo y he descubierto ese miedo atávico de la gente que la impulsa a moverse en manada. El reportaje de Facundo Cabral me llegó gracias a la revista Hecho, como ya dije. La revista Hecho es una revista  publicada en la ciudad de Buenos Aires de corte popular vendida únicamente por personas que son homless,  personas que no tienen techo y la revista es una organización que le permite a estar personas alimentarse o autosustentarse. De modo que me llegó de la mano de una persona que en cierto sentido estaba profundamente sola. Es común verlos o verlas en las esquinas de Buenos Aires con una mano extendida mostrando la revista que es liviana, que no tiene tapas duras ni laminadas pero con un nivel estético y cultural enorme. Estos excluidos de la metrópolis  han entrado al mundo a través de una revista que los aglutina y le otorga una forma de pertenencia y subsistencia, pero antes para llegar aquí debieron conocer la soledad de la exclusión, soledad que perdura a pesar de la revista Hecho. Y eso los convierte ante mis ojos en pequeños sabios que se mezclan entre nosotros en esta inmensa ciudad, una ciudad difícil de comprender y de catalogar, nuestra  querida Buenos Aires.
                                    
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martes, 9 de julio de 2019

VENDER IMAGEN


   
       


Sabemos que en esta sociedad mercantilizada todo se trata de vender y comprar, es el leit motiv del mercado que rige modos y comportamientos o al menos intenta hacerlo en la medida que nos dejemos absorber completamente por esa tendencia. Desde hace décadas han sido los jóvenes de algunos países centrales en Occidente quienes, con ideas innovadoras, se plantaron frente al modelo mercantilista y propusieron otras formas de vida basada en valores en vez de considerar a las personas como mercancías y al optar por ellas se propusieron  como ejemplos de vida. Así surge el hipismo de los sesenta que de algún modo recicla el modus vivendi y  las cosmovisiones orientales, movimiento para el cual el no consumismo es una pancarta fundamental. Obviamente países altamente industrializados como Estados Unidos o Gran Bretaña en la carrera loca que el capitalismo ha emprendido en generar cada vez más objetos de consumo para lo que necesitaba con el fin de continuar funcionando mayor cantidad de consumidores, vale decir clientes, personas que enamoradas del sistema creyeran en él, estuvieran convencidas de que tener estatus supone valía personal y que el estatus depende exclusivamente de la capacidad monetaria. Las personas embarcadas en esa carrera se desvivían por ganar más y más dinero y en este desvivirse perdían salud, tiempo de comprensión y profundización de su existencia y la posibilidad de compartir tiempo con sus seres queridos viviendo una suerte de existencia enajenada en pos de algo tan efímero como esa gloria de parecer rico a toda costa. A partir de estos cuestionamientos surgen movimientos posteriores al hipismo que proponían vivir un poco al margen, sin comprar tantos artículos suntuarios innecesarios, los nuevos grupos no se disponían a salirse  del grupo  productivo de la sociedad  como los hippies sino que permanecían en sus trabajos pero haciendo caso omiso del modelo mercantilista, sin dejarse invadir por la publicidad, comprando lo necesario, trabajando menos horas para así dedicarlas al autoconocimiento y enriquecer los vínculos familiares y el mundo de los afectos. Somos muchas las personas que hemos comprendido que nuestra identidad y nuestro valor personal no está en una imagen de persona exitosa que le ofrecemos al mundo, comprendimos que el consumo excesivo nos lleva al deterioro del planeta y a la pérdida de las fuentes de energía no renovable de las que lamentablemente aún dependemos como el carbón y el petróleo, sin embargo da la impresión de que el sistema con su pérdida de valores humanos, con su concepto de cosificación de la persona ha encontrado un nuevo modo de penetración. Hoy por hoy en Occidente el común de la gente no es la opulencia económica la que intenta ostentar sino una imagen de sí misma que se brinda hacia el afuera y no importa el contenido, importa la imagen en sí en tanto se repita y se multiplique. Precisamente la reproducción de mercancías es la clave del capitalismo. Lo que se reproduce ahora indiscriminadamente es la imagen corporal. Basta con echar una mirada a las redes sociales para comprender que las personas se dan existencia a sí mismas a través de la exposición continua de su figura. Incluso en sectores con mayor grado de conciencia como el de los artistas, la necesidad de darse existencia replicando hacia el exterior la propia imagen es abrumadora. La idea de éxito social parece haber descendido a ese umbral. Es cierto que todo sistema al ser nuevo para ser incorporado por nuestra conciencia necesita del uso y del abuso al principio, me refiero a las redes sociales y al impacto de la aparición de Internet, pero aquí estamos frente a otro hecho, daría la impresión que ante la despersonificación propia de las grandes ciudades las personas necesitan individualizarse, hacerse visibles pero en esto hay una trampa, ha llegado un punto que esa necesidad de mostrarse se está convirtiendo en una forma de creación de identidad ficticia. Un poco como esas personas que viven excesivamente una vida social, apareciendo en todos lados, siendo simpáticos todo el tiempo, vendiendo su propia imagen tal vez por un deseo exacerbado de ser aceptados,  sin considerar que nadie puede caerle bien a todo el mundo porque en ese caso no existiría diversidad y si no existiera diversidad no existiría vida tal como la conocemos, la vida necesita de la complementariedad, de los cambios, de los oposiciones para que se sostenga el movimiento de las energías. Podríamos pensar que nuestro sistema apoyado en la compra y venta de mercancías ha desplazado su funcionamiento al eje de la persona en su figura humana. La gente vende su imagen para obtener la migaja transitoria de una aceptación, del mismo modo que la publicidad nos machaca una y otra vez con la misma imagen y relato del producto que nos quiere vender, nosotros lo hacemos con nuestra figura sin reparar que ese ejercicio va operando sutilmente en nuestra conciencia. Daría la impresión de que cuanto más se replica la imagen de una persona, más relevancia en el tejido social adquiere ante los ojos de los demás. Un modo de ser socialmente aceptado es recurrir a la repetición,  el mecanismo básico de la publicidad que promueve la venta de artículos, base del sistema mercantilista. Y la repetición, como tal, es masificación. Lo que la gente vende al replicar su imagen es la idea de éxito social. En realidad es un método tan barato como falso. Sabemos que lo mundano es pura cáscara, puede desaparecer de un momento al otro, se trata de algo sumamente frágil. Lo que puede sustentar nuestra vida está muy lejos de ese tejido quebradizo. No somos un cuerpo así como no somos  una cuenta bancaria. Esto último parece que lo hemos comprendido pero en este camino de evolución, inmersos en un modelo de funcionamiento es recomendable que reparemos en las estratagemas de nuestro ego que siempre intentará hacernos creer que somos lo que en realidad no somos.



          
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martes, 5 de septiembre de 2017

EGO Y LIDERAZGO

                                            

 A lo largo de tantos años con talleres de distinta índole enfocados al crecimiento personal, actividades diversas, maestras de yoga, constelaciones familiares y cosas por el estilo hago un recuento e inevitablemente, saltan a la luz los momentos de energía densa: es comprensible, el cerebro tiende a recordar lo que supone un peligro. Es triste observar en este recorrido que han sido muchos los liderazgos no convenientes. Probablemente mi energía concitó eso y es seguro que necesité de la experiencia vivida. Pero el sabor amargo de haber estado un tiempo trabajando con líderes narcisistas que hacían todo lo posible por ubicarse en un pedestal superior, con personas que proyectaban su sombra en aquellas otras personas que debían ayudar, con conductas reactivas y no proactivas y hasta las competencias casi infantiles con que buscaban medir su propia valía no pueden darme más que pena.  Suele decirse en el camino de la evolución de la conciencia o la llamada senda espiritual que los líderes son los que más necesitan aprender, que están allí justamente porque el lugar de liderazgo los expone frente a los otros y frente a sí mismos. Sin embargo ese pequeño lugar de poder ejerce a veces un influjo, las personas se identifican con el rol y terminan agrandando su ego. Yo también sin duda he cometido errores en este camino y fui docente unos cuantos años pero quizá porque provengo de una familia autoritaria tuve que hacer consciente el valor de las relaciones horizontales. Especialmente cuando coordiné un taller literario holístico lo pude poner en práctica. O al menos lo intenté. Recuerdo que a todos los talleristas los llamaba “talleristas escritores”. Ya eran escritores para mí, jamás alumnos, propicié la evaluación hacia mi desempeño como coordinadora, cedí el lugar en algunos ejercicios. Y recuerdo que algunas personas se resistían, una llegó a decirme que yo era la escritora y no ellos. Este no es un camino fácil, ya lo sabemos. Pero me siguen sorprendiendo ciertas conductas, el modo en que un coordinador desplaza sus conflictos no conscientes hacia los demás, la sombra como definía Jung a ese caudal de energía negada que pugna por manifestarse de un modo inevitable. A veces el ser psicóloga o maestra de yoga es un impedimento porque la identificación con el rol obtura la propia mirada. En dos oportunidades me pasó algo que ahora lo considero interesante, supongo que porque me ocurrió por segunda vez hace poco y esta segunda vez me hizo comprender el sentido. En el año 2007 llegué cuando se cerraba la inscripción a un taller sobre patrones familiares. Yo necesitaba ayuda porque cuidaba a mi abuela que tenía 99 años, una relación compleja para mí. En el taller me encuentro con un coordinador muy instruido, que había escrito libros, con mucha información que comienza a canalizar y noto que le devuelve a la gente lo que canaliza sin considerar al otro como semejante, decía cosas duras sin compasión. Estaba embriagado por su capacidad de canalización, se notaba que era algo nuevo para él. Yo venía haciendo Reiki desde hacía más de dos décadas y canalizar me resultaba muy familiar, además desde niña captaba información. Las personas aceptaban su dureza, se sometían, a mí me parecía terrible. Cuando me llegó el turno  este hombre no pudo canalizar nada para mí . Entonces de pronto yo vi todo de un modo horizontal y comprendí lo que tenía que comprender, fue un insight. Le dije que estaba bien, que ya había entendido.
   A partir de aquel taller tomé decisiones muy importantes ese día vinculadas a mi familia y terminé cuidando a mi abuela durante la noche tres dìas a la semana. No fue fácil. Mi abuela entonces partió de este mundo y yo me quedé bien porque había podido despedirme de ella. Transcurre un tiempo  hasta que revisando papeles encuentro los apuntes de este taller. Curiosa o significativamente mi abuela dejó este plano exactamente un año después de la fecha del taller, el mismo día. Un doce de diciembre. Ahí comprendí que estaba frente a una señal.

  Hace muy poco en una constelación me pasó algo parecido. La consteladora era decididamente agresiva, decía cosas descalificantes, me las dijo a mí especialemente aunque se notaba su hostilidad disimulada con gestos de afecto estudiado. Como tengo tanto trabajo hecho frente a la opresión, di un salto y me desligué de ella interiormente. Cuando me tocó constelar ella estaba trabada y yo volví a experimentar algo parecido a lo de aquel 12 de diciembre. Vi todo con una claridad impresionante que me dio mucha alegría. Me fui de ese lugar sabiendo que iba a superar lo que necesitaba superar  porque ya había “visto”. La energía escoge el canal más apto en una determinada situación. Fui protegida por esa energía para que en este caso esta persona no siguiera agrediéndome resguardada en el acto falso de decir una verdad.  Lo llamativo es que no consultaba a los representantes que no se sabía para qué habían estado allí y decía cosas vinculadas a su propia historia.  Tampoco hizo reparación final a través de la palabra.  Resulta imprescindible en estos tiempos de caída del patriarcado escoger a nuestros facilitadores, cualquiera se erige en líder, pero son pocos los verdaderamente aptos.  Muchos de estos facilitadores necesitan una terapia básica psicológica para encarar luego su camino hacia una mayor conciencia. Disminuir nuestro ego es una tarea que cada uno de nosotros debe llevar a cabo. Es la clave porque ego es una falsa identificación, es una necesidad de supremacía ante los demás en algún aspecto, es no conectarnos desde nuestro ser sino desde nuestra mente, un ego inflado se manifiesta de tantas maneras que enumerarlas sería una torpeza de mi parte. Ojalá yo pueda verme, ojalá yo y cada uno pueda conectarse con algo más grande que esta pequeña personalidad, algo que nos trascienda.

viernes, 17 de febrero de 2017

LAS ACTITUDES EGOCÉNTRICAS

       

    Es curioso, yo estaba hablando por teléfono con una persona que de pronto me comenta que se dice de alguien que es muy arrogante, pero que a ella eso no le importa. Me quedé pensando, ¿por qué el ego en una determinada persona es algo que me produce esa sensación tan desagradable? Me pregunté primero antes que nada si no era un rasgo mío que no toleraba verlo reflejado afuera. Y no, no era eso. La pregunta me siguió rondando. Cuando alguien centra todo en su persona se siente una energía de desplazamiento, algo poderoso entorpece lo que antes se respiraba con fluidez. A mí no me molesta personalmente sólo que comienzo a preguntarme dónde está el centro, qué está pasando con la energía. Cuando detecto un primer signo siento un movimiento veloz y violento. Obviamente me recuerda figuras familiares, eso de “¡Aquí estoy yo, aquí estoy yo!”. El yo, sin duda, ha sido sobrevalorado en nuestra época como una suerte de eje monumental alrededor del cual todo debía seguir girando. Basta con mirar las propagandas televisivas. Desde pequeña me costó mucho configurar mi propio lugar frente a personas que tenían esas actitudes ¿Pero ahora qué sucede? Quiero alejar este asunto de la esfera de mis propias emociones para profundizar, entender por qué  las actitudes egoicas interfieren tanto en la vida plena de todos los días.  Se me ocurrió reflexionar  que tal vez produzca tanto escozor para quienes intentamos alinearnos en el camino del ser es ver que una persona se identifica con aspectos pasajeros de su personalidad y que pretende erigirlos como superiores, ya sabemos que el ego escoge para alimentarse y afianza el abolengo, las destrezas sociales, el poder económico o intelectual, todos rasgos efímeros. Allí es cuando un sistema de valores que intenta autosustentarse flaquea: el mundo tiene su peso sobre nosotros y necesitamos reforzar la senda genuina a cada paso. Es tan penoso ver a alguien aferrado a lo que pronto se desintegra. Estar cerca de una persona excesivamente egocéntrica es como si nos tragara todo el espacio, todo el aire, ¿pero esto es algo que me ocurre solamente a mí? Y lo peor es que interfiere tanto energéticamente que pareciera que no se puede pensar con claridad.  Algo más sucede con mis pensamientos, se achatan, no encuentran dimensión para conectarse, comienza a producirse un aplanamiento tan grande y entonces me digo: es porque el eje de verticalidad de la persona que está a mi lado no permite una expansión horizontal. Es lo inmediato que se me ocurre siguiendo el concepto de patriarcado versus pensamiento expansivo. Sin embargo sospecho que hay algo más.  Experimenté la cercanía incluso en un espacio cerrado con un ser como Sai Baba, su campo mental inconmensurable abrió mi propio campo mental.  Es muy difícil transmitir esto si no ha sido vivenciado. Recordé las anécdotas sobre la vida de  Santa Teresa de Jesús que solía levitar y que por irradiación de su campo mental provocaba que las empleadas que limpiaran entraran en el mismo estado. Obvio que la cercanía con una persona totalmente enfocada en su propio ego estrecha mi propio campo. Sin ir al ejemplo extremo de la presencia de un Avatar como Sai Baba, basta mencionar mis experiencias de Reiki o Magnified Healing, la energía se expande, los egos quedan relegados y todo es un elevarse maravilloso. Esa persona que cae al suelo por efecto de la energía recibida en Magnified Healing sirve como metáfora de cómo el ego queda en un segundo plano, se pierde la verticalidad, se horizontaliza el cuerpo. Escribí alguna vez que un cuerpo acostado es un cuerpo fuera del mundo y sus intereses. Sin embargo esto no me basta, hay algo más en este modo de operar el ego centrado en la conciencia individual de un modo muy acentuado que nos afecta a todos y claro, el ego necesita del discurso como recurso de autoafirmación. Al aparecer la palabra todo se potencia. La manera en que nuestro ego habla, enfático y cortante, engolosinado con su propio concepto de persona endiosada, sapiente y sin vacilación, lastima. Pareciera estar diciendo que Dios no existe en cada vocal pronunciada. El desplazamiento del eje se ha realizado con tanta intensidad que  una fuerza  opera en nuestra conciencia. Porque además tenemos siglos detrás en los que fueron declaradas guerras y se realizaron atrocidades hacia los seres humanos apoyados en esta actitud, como no podía ser de otra manera. Si hay conocimiento, es decir si hay conciencia porque la conciencia se alimenta del saber sobre uno/a mismo/a y así se amplía, hay amor. El ego desmedido es un acto de violencia en tanto la violencia es quebrantar la ley del amor. Amor y conocimiento son sinónimos, sólo el conocimiento nos puede abrir las puertas del amor sincero y desinteresado, violencia e ignorancia se presuponen la una a la otra. En la actitud egoica hay ignorancia y hay violencia. Eso es lo que lo lastima, supongo. Quizá no me lastime tanto como cuando veo la imagen donde se mata o tortura a un animal, pero lastima. El mundo necesita menos dolor, más conocimiento, y con el conocimiento habrá más personas felices y menos depredación planetaria. Me pregunto hasta dónde necesitaremos desplazar el eje que ha sido colocado en nuestra propia persona para que nuestro ser luminoso pueda manifestarse.

   
   
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

CAMPOS VIBRACIONALES

         




Es muy notable   percibir cuando estamos en compañía de una persona que está muy identificada con su ego el modo en que se estrecha el campo energético. Entonces no fluyen las ideas con nitidez, hay un choque producido por la necesidad que crea esa persona de ser considerada, valorada, elogiada, etc. Esa necesidad opera del mismo modo que lo hace el deseo: restringe el movimiento de la energía.  El ego obstruye nuestra capacidad de ver y así de alcanzar lo que realmente necesitamos. Al identificarnos con nuestro deseo estrechamos nuestra visión, si soltamos y entregamos el resultado de nuestras acciones lo que ocurre es en primera instancia una sensación de experimentar la libertad y las posibilidades amplias entran a actuar y nos dan sus señales.  Y, por el contrario, acercarnos a seres más elevados nos abre el panorama de una manera sorprendente. Construimos con nuestra mente campos mentales que interactúan con los campos de otros. La calidad de nuestros pensamientos-emociones forja estos campos. En el momento en que comenzamos a trascender nuestro pequeño personaje,  el campo se amplía y a medida que vamos integrando lo que somos con el cosmos la ampliación se va produciendo en forma de ondas de un modo ininterrumpido. Hemos experimentado algunas veces el contacto, la cercanía con personas más sabias, más abiertas, menos constreñidas a sus menudas necesidades y la percepción ha sido hermosa, no me cabe otra palabra. Por eso no cualquier persona podía acceder a la cercanía de Sai Baba, he visto en el ashram de Prashanti Nilayam cómo antes de una entrevista personal se producían hechos de dolor y trabajo interior que depuraban a las personas -como fue mi caso- para permitir posteriormente ese contacto. Las que no lograban despegarse de esas sombras, no llegaban a la entrevista, por el motivo que fuera. Como somos seres que vibramos en frecuencias de ondas sencillamente cuando una frecuencia se aleja mucho del estado alfa repele el contacto con quienes están vibrando en ese nivel. En tanto seres electromagnéticos creamos una fuerza de gravedad que nos acerca a aquello afín y nos distancia de lo que no lo es. Personalmente me ha costado aprender a sostener mi propio nivel vibratorio, soy sagitariana y abierta por naturaleza y además soy un poco esponja. A esto se le suman componentes de historia personal. Aprender a modificar el estado vibratorio no es tan difícil, lo difícil es darse cuenta de que existe esa posibilidad, de que existen prácticas que nos modifican el estado de la mente y por ende nuestra emocionalidad. A medida que aprendemos a intervenir en nuestras ondas vibracionales vamos siendo más dueños de nuestra evolución, dueños en cierta manera porque estamos sujetos a montones de fuerzas, las que actuaron en el pasado y que no son en realidad pasado, las del futuro que interactúan con el presente impulsando nuestra evolución, la de la propia naturaleza que traemos, las del mundo circundante. A ese conjunto de fuerzas  que están más allá de lo que somos, que nos trascienden,  solemos llamarlas  Dios.

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miércoles, 27 de julio de 2016

NUESTRO MUNDO DUAL

                         
                                   
   Hace un tiempo una persona que no tenía argumentos y me quería herir me dijo: Vos sos un ser oscuro. Me causó gracia. Le contesté que no existían las personas oscuras, que todos éramos luz, la diferencia era que algunos somos más ignorantes que otros.  Hay una tendencia a decir que existe la buena y mala gente, no me gusta esa expresión, todos somos de algún modo buenos y malos a la vez. Es fácil ser bueno, lo difícil es ser consciente, por más buenos que seamos tarde o temprano causamos daño involuntariamente, ahora si somos un poco conscientes es más difícil destruir y si ocurre nos daremos cuenta y quizá podamos repararlo.
    La tendencia generalizada es pensar el mundo dualmente, en eso se apoya gran parte del ejercicio de la política y el sistema de propaganda que nos vende objetos,  la creencia es la siguiente: si existe lo malo, yo estoy del lado bueno. Es muy peligroso quedarse atrapados en el modelo dual, la mente ama la dualidad, la división y consecuentemente la pelea. Es esa dualidad la que conduce a la guerra. Por eso la práctica de la compasión nos aleja de este modelo y nos permite dar un paso más a la compresión de los hechos. La teoría del enemigo externo ha dado buenos dividendos a sus promulgadores, no es necesario irse muy lejos en la historia mundial para toparse con el nazismo y el Holocausto.  Y más acá en el tiempo llegamos a los fundamentalismos religiosos que han puesto su pie en la política. Pero aún en distintos grados se sigue sosteniendo esa teoría y encuentra seguidores porque en la medida que estemos anclados en una percepción del mundo desde la mente, terminaremos satisfechos de que eso se vea así. No hay ningún mérito en destacar el mal del mundo, ya sabemos  que hay maldad, pero si nos focalizamos en eso, si sintonizamos esa emisora terminaremos empañados. En igual medida existe la dimensión de la luz, si así no fuera el mundo se acabaría, y ya sabemos que la dualidad de la materia impone esta división, la idea es dar un paso más allá y trascender la materia, dar ese dichoso y famoso salto cuántico. Creerse mejor persona por enarbolar una teoría en la que nos situamos del lado correcto sintiendo fervorosamente que existe un lado equivocado que debemos combatir y aniquilar, en vez de comprender es la mejor manera de terminar pareciéndonos a eso que repudiamos. La dualidad existe, es inevitable pero cada uno de nosotros vive en el mundo en el que cree y esa creencia afecta  y hasta moldea nuestro mundo circundante. Es preciso sintonizarse con lo más elevado, ese es el único camino.

Por otra parte la crítica excesiva termina afectando nuestra vibración y la hace planear  bajito. Si subimos un poco nuestra vibración las leyes de la energía se encargarán de hacer lo suyo cuando sumemos nuestra cuota para elevar su frecuencia vibracional. Si existen lados, esos son el de la evolución y el de la involución. La energía más densa nos arrastrará, siempre va a arrastrarnos si le damos nuestra fuerza mental, que es su  principal alimento. 

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sábado, 4 de junio de 2016

ANTONIO BRAILOVSKY Y SU APORTE A LA MIRADA SOBRE EL MUNDO ANIMAL

      Interesante enfoque del ambientalista y escritor  argentino Antonio Brailovsky, destacado investigador sobre temas ecológicos que suma una visión esclarecedora, autor de  importantes ensayos sobre el tema  y escritor literario de envergadura. Me impresionó porque descubrí mi automatización o esquematización con respecto a eso, amo a los animales, soy vegetariana desde hace casi treinta años, estoy a favor del proteccionismo de las especies y del sostenimiento de los derechos del animal y jamás había pensado en esto. El estereotipo de los mártires cristianos al principio de nuestra era arrojados a la arena de los leones no me había llevado a pensar en la suerte de ellos, los derechos humanos se habían impuesto por encima de los del animal. Poder integrar ambas miradas sin duda favorece la expansión de nuestra conciencia.

                                                           
Había razones políticas para matar muchos elefantes.
Mosaico romano en Piazza Armerina, Sicilia
(Foto: Antonio Elio Brailovsky)


   Estamos habituados a condolernos de los primeros mártires cristianos y admirar su coraje al enfrentar a los leones y morir por su fe. Tanto, que eso nos lleva a olvidar a los otros protagonistas de la misma tragedia. ¿Nos preguntamos, acaso, qué les pasó a los leones? Les sucedió lo mismo que a los santos, sólo que un instante después, ya que el circo romano fue una de las más formidables máquinas de muerte de la Antigüedad. 
    Roma era un sitio incómodo para vivir, con hambrunas e inundaciones, con pestes, incendios y derrumbes. Para entretener a la gente que sufría éstas y otras calamidades, y para garantizar el apoyo político a las figuras de turno, se inventa la fórmula de panem et circensis, aludiendo al reparto público de trigo y a la reiteración de espectáculos sangrientos que servían para canalizar la violencia colectiva. Y no era sólo el Coliseo: todas las ciudades romanas tenían sus arenas, aún las ubicadas en las colonias de España o de África.
    El Imperio necesitaba de enormes batidas de caza en toda su periferia para alimentar el espectáculo. Era necesario llenar los circos de todas las ciudades romanas de animales de gran porte, los únicos que podían ser vistos a la distancia por miles de personas. Se trata de aquellos que son más escasos en la naturaleza. Ya en el 51 AC, Marco Tulio Cicerón, procónsul en Sicilia (base de operaciones para las cacerías en África) recibe una carta en la que le indican que sería deshonroso para él si enviara menos de diez panteras a Roma. Contesta desconsolado: "Con respecto a las panteras, los cazadores se están ocupando de ellas atentamente bajo mis órdenes, pero su número es extraordinariamente limitado".
    Por la abundancia de fieras que hemos visto en el cine, a menudo nos cuesta percibir hasta qué punto algunos de estos animales son realmente escasos (especialmente los grandes carnívoros). Por ejemplo, se estima que una extensión de selva como la del Parque Nacional Iguazú no podría sostener más de veinte yaguaretés[1], (que son parientes cercanos de las panteras). Se comprende, entonces, la inquietud y las dificultades de Cicerón.
EL LLANTO DE LOS ELEFANTES
   Había importantes motivos políticos para matar elefantes en el circo romano. Y es que los elefantes habían sido las armas que aterrorizaron y destruyeron la infantería romana en las guerras en Asia y África. Fueron el arma estratégica con que Aníbal derrotó las legiones de Roma. Durante la primera guerra púnica, L. Cecilio Metelo logra capturar 140 elefantes que lleva al continente transportándolos en balsas fijadas encima de botes. La operación es arriesgada, pero es necesario mostrar al pueblo la victoria de los legionarios sobre esos monstruos.  
   En los juegos organizados por Pompeyo en el 55 AC, "Plinio describe ante todo escenas lamentables de elefantes heridos (el elefante que, con los pies perforados por los dardos de los gétulos, se arrastra sobre las rodillas); el elefante muerto por un sólo  venablo hundido bajo el ojo) y un intento de fuga general por parte de los paquidermos asustados. En aquella ocasión, sin embargo, habiendo perdido ya toda esperanza de fuga los elefantes intentaron el recurso de los afectos y conmocionaron a los espectadores,  asumiendo una actitud tal que hace pensar que se pusieron a llorar. Sus lastimosos berridos provocaron tal turbación en la multitud que todos, olvidados de la presencia de Pompeyo, se levantaron llorando y comenzaron a maldecir al magnífico organizador de los juegos"[2].
    En el circo había avestruces, leopardos y leones. En el último siglo de la República, se agregaron hipopótamos, cocodrilos y rinocerontes. César mandó un lince de Galia, Augusto exhibió rinocerontes africanos y tigres de la India, y Nerón se dio el gusto de mostrar osos polares cazando focas: "Dio una naumaquia en la que se vieron monstruos marinos nadando en agua de mar"[3]. Los emperadores romanos acostumbraban bajar al circo para matar fieras personalmente. El más apasionado de esta actividad fue Cómodo (el mismo que aparece representado en la película Gladiator): "no había animal que huyese de su furia, desde los salvajes (leones, tigres, panteras, osos, elefantes, hipopótamos, rinocerontes) hasta los inofensivos (ciervos, gamos, avestruces y jirafas). Los hipopótamos eran su pasión, tanto que logró ejecutar a cinco de ellos en una sola oportunidad"[4].
  Estas excentricidades afectaron la fauna en forma significativa. Una exhibición común y corriente podía arreglarse con un centenar de animales, pero tenemos algunos récords interesantes: Augusto hizo matar 3.500 animales en 26 espectáculos. En la consagración del Coliseo, bajo Tito, se mataron 9 mil en cien días. Y la conquista de Dacia por Trajano fue celebrada matando 11 mil fieras.
    Tenemos que aclarar que estas cifras muestran sólo una parte pequeña del efecto del circo romano sobre la fauna. Por razones que hacen a la lógica del espectáculo, sólo se admitían animales vivos y sanos. Pero no todos llegaban en ese estado.
    Lo habitual es que, por cada animal que llega vivo a su destino final (y esto vale también para los zoológicos actuales y las empresas de venta de simpáticas mascotas silvestre), los que lo capturan se vean obligados a matar a unos cuantos que, por ejemplo, estaban defendiendo sus crías. A esto se agrega la mortandad provocada por el estrés del cautiverio y el transporte, lo que multiplica en varias veces la cantidad de animales que efectivamente se pierden [5], [6].
    Existen mosaicos romanos que describen minuciosamente las escenas de caza, lo que nos permite seguir las técnicas utilizadas. Están en Piazza Armerina, Sicilia, en una mansión que parece haber sido de un importante proveedor de fieras para el circo de la época imperial. Pueden verse los jinetes que conducen ciervos hacia una trampa de redes; un jabalí perseguido por los perros, que termina, en una escena siguiente, atado y llevado cabeza abajo por dos hombres que lo sujetan con un palo. Hay también un bisonte enlazado y arrastrado por los cuernos; una tigresa llevada con bozal y arnés; un rinoceronte conducido con cuerdas y un avestruz llevado en brazos, como si fuera un ganso. Una carreta de bueyes arrastra una jaula y un cazador recibe sobre su escudo el ataque de una leona herida.


                       
                                                 Antonio Elio Brailovsky          

Es posible bajar el libro de este autor "El ambiente en la civilización grecorromana" en este sitio
https://www.dropbox.com/s/qp48snsugfhtc02/GRECORROMANA%20%28copia%20de%20autor%29.pdf?dl=0


   

viernes, 15 de abril de 2016

EL REIKI, LO NUEVO Y LO VIEJO



Resulta sorprendente la liviandad con que la gente repite frases. La que más he escuchado es que el Reiki ya no va más. Es gracioso, el mercado y sus sistemas de publicidad terminan empapándolo todo, porque esas pautas de buscar siempre lo novedoso como valor supremo son sostenidas por los que venden un pan de jabón o una licuadora, sabemos que a veces el producto es el mismo pero urgidos por esta premisa de innovación continua le cambian el envoltorio e imprimen la palabra “nuevo” al lado de la marca. En el camino de autoconocimiento y la espiritualidad el funcionamiento es otro y yo me atrevería a afirmar que es precisamente lo contrario. La sabiduría no tiene fin pero incluso es  de suponer que no tuvo principio porque algunos “saberes” fueron canalizados, es decir no nacieron de la investigación de un ser evolucionado sino que fueron captados desde el otro plano. La novedad como valor es un invento de la modernidad, cuanto más nuevo más caro, más emblemático, pero lo nuevo tiene corta duración, casi se vuelve viejo en el momento de nacer. El culto reverencial al cuerpo joven y el desprecio por la persona anciana es una manifestación más de este sistema de creencias. De la misma forma en que una persona frívola sigue obsesivamente los lineamientos de moda al punto de convertirse en una consumidora útil al mercado, quienes buscan el último cursillo espiritual con el ultimísimo método para ampliar su conciencia desterrando de plano todo lo anterior,  veo a las personas que dicen que el Reiki ya fue. El Reiki se nutre de muchas líneas espirituales antiquísimas, si lo desechamos,  también desechamos las bases de las grandes religiones del mundo, esos saberes no tienen fecha de vencimiento. Mi experiencias personal con el Reiki es la de haber encontrado un camino de autoconocimiento genuino y lo digo después de haber hecho todos los niveles hasta la maestría, y habiendo dejado pasar entre nivel y nivel siete años con sus prácticas correspondientes, me inicié cuando aquí en la Argentina no había maestros y fue una Reiki Master norteamericana en viaje quien me dio las primeras sintonizaciones. Pero también hice otras prácticas y no encuentro que sean superadoras sino complementarias, sirven para otras cosas, indagué y comparé. Esta idea de que una práctica destierra a la otra es también un concepto del modelo patriarcal del que el mercado es subsidiario. El movimiento de la energía no es vertical sino horizontal pero en muchos niveles a la vez, el patriarcado  por el contrario cree que es vertical y jerárquico y le cuesta mucho integrar la idea de complementariedad, porque piensa que hay una sola línea y que en esa cúspide se encuentra la única autoridad, esta creencia es la que sustenta los fundamentalismos en todas sus vertientes.
  Tal vez la idea de que el Reiki es sólo un camino de sanación fue impuesta en Occidente como una moneda de intercambio, sabemos que la señora Takata difundió con su personal traducción de la historia de Mikao Usui el origen del Reiki, pero el Reiki sirve para muchas otras cosas que nos permiten abrir puertas interiores, por eso es un camino y no sólo una práctica de sanación. La cuestión es cómo tomamos cada cosa en nuestra vida, desde qué paradigma, con qué objeto, dónde ubicamos nuestro ego o al servicio de qué lo colocamos. Deberíamos tener mucho cuidado antes de repetir frases parecidas  a “Qué lindo es el jabón Turbión que saca el manchón del pantalón”, si no experimentamos personalmente y con seriedad todo cae en la banalización tan propicia y conveniente para un mercado cuyo objetivo en vender, vender y vender. Por otro lado hay que ver cuál es la capacidad de canalización de energía del reikista y la seriedad con que se inició en la práctica.  Y esto es un fenómeno inevitable, en el mismo momento en que nace lo genuino se despliega paralelamente lo falso, lo degradado, su desnaturización. No es lo mismo una persona con primer nivel que una Reiki master, no podría serlo de ninguna manera. O un reikista que ha indagado en su interior para descondicionarse y liberarse de sombras personales con alguien que ha investigado a conciencia el funcionamiento de las energías.

  Mikao Usui integró tradiciones espirituales muy antiguas que no tienen fecha de vencimiento, lo que ocurre es que el Reiki apareció en el planeta supongo que con una función: popularizar el concepto de energía para abrir un camino masivo para toda la humanidad, tengo la impresión de que el Reiki nos reconecta con saberes olvidados, con prácticas muy americanas por su raigambre chamánica japonesa,  pero esto no significa que dentro de la propuesta del Reiki en sí no contenga muchas otras funciones que podrán ser aprovechadas en quienes se atrevan a profundizar. Aprender a diferenciar el oro del barro no implica endilgarle a prácticas milenarias el cartelito de “caducas”. Una vez más se trata de aprender a discernir y hacer convivir lo múltiple en la unidad.

viernes, 6 de noviembre de 2015

DE LA UNIDAD A LA COMPRENSIÓN

                                     

 Sólo comprendiendo el sentido de unidad de todo lo  que existe, podremos entender que el Universo tiene un propósito y que por correlación inevitable nuestra propia vida está cargada de sentido.  ¿Por qué una cosa no puede ser separada de la otra? Por una concepción patriarcal, exteriorista, prevalece la idea de que todo viene de afuera como la orden caprichosa de un jefe o de un dios autoritario. El modelo de pensamiento se ha basado justamente en esta premisa: el esquema exterior o ajeno nos moldea. Y eso parecía provenir de una voluntad voluble. Pero cada uno de los hechos que experimentamos proviene del peso de gravedad de nuestro  propio centro que se materializa en un afuera. La ley de correspondencia entre el afuera y el adentro, entre el arriba y el abajo no puede operar si no existe primero un principio de unidad aglutinante que impone su  premisa. Por eso para comprender el sentido de nuestra vida y las profundas motivaciones de lo que nos sucede, es imprescindible que experimentemos ese sentido de unidad, de lo contrario podemos caer en un sentimiento de autocompasión o de resentimiento o de enojo que es el germen de la mayor parte de las energías negativas que producen nuestras emociones y que parte de una reacción a lo que sucede, de una no aceptación.  Y no aceptamos cuando no comprendemos. Como probablemente el sentido de unidad no puede ser percibido cotidianamente en un mundo que tiende a separar, a oponer, a dividir, es necesaria la experiencia espiritual que viene de la práctica constante. La práctica de una disciplina espiritual es el camino, no vislumbro otro por el momento, salvo el de la gracia que no es muy frecuente. La meditación, el empleo del cuerpo en sus variadísimas posibilidades como búsqueda de equilibrio, la contemplación de la naturaleza, el canto, la música, el desarrollo de una actividad artística, la lectura o el conocimiento de un pensamiento totalizador o abarcativo pero no desde una modalidad mental o racional sino sensible, los sistemas variados de imposición de manos, la plegaria, en fin,  la clave es detener el mundo para conectarnos con ese otro plano es la forma que hoy por hoy está a nuestro alcance. La práctica debe ser continua, disciplinada, aunque se nos presente repetitiva, no existe la monotonía ni la repetición si no dejamos que la mente tome el control. Todo es nuevo a cada instante. A mayor experiencia de la unidad, mayor la distancia que nos separa de la violencia en todas sus manifestaciones porque el hilo que une cada una de las cosas que nos habitan y habitamos muestra su trayectoria y nos señala responsables, autores únicos de nuestra vida.  Si experimentamos la unidad no hay contra qué ni quién enojarse. Obviamente según el nivel de conciencia se experimentan diferentes grados de esa unidad.  Y sin el principio del enojo que es como una semillita no habrá resentimiento ni odio ni fastidio ni ofensa ni envidia. Para poder brillar deben acompañarnos con sus brillos los demás, una lucecita ardiendo en medio de una inmensa oscuridad tarde o temprano se debilita. Todo está conectado y para que funcione hay leyes que lo sostienen en sus delicadísimas  conexiones, comprender esas leyes es experimentar la unidad y experimentar es saber que somos seres trascendentes, seres que hoy están aquí pero han nacido para dar un paso más allá. Ese “allá” está también dentro de nosotros en este momento. Es un después y es un ahora y es un antes, todo está en nuestro interior y el a veces mal llamado camino espiritual  al que prefiero denominar  de autoconocimiento es el acceso.
                       
  



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jueves, 7 de mayo de 2015

LOS DISFRACES DE LA DUALIDAD

  
                   

                                                             Obra de Eva Armisén

Hay una escena en la obra de teatro de Tato  Pavlovsky  “El señor Galindez” en la que el torturador que estuvo masacrando a un pobre ser, retorna a su casa y despierta a su hija para regalarle una muñeca. Tengo la vaga idea de que, hace muchos años participé en una discusión o intercambio de opiniones sobre el sentido de esa acción que parecía marcar un contraste. Se interpretaba despertar a la niña como un acto más de crueldad pero yo creo que  ante todo es un indicio de la dualidad en la mente de este personaje. Algo debe indicarle, algo que reprime con fuerza que su acción de torturar a un ser humano es incorrecta, objetable, inhumana y necesita taparla para creerse buena persona porque claro, del mismo modo en que los nazis mataban judíos y gitanos y luego amaban a sus perros, este señor torturador necesita convencerse  imperiosamente de que desde algún punto de vista su acción es por lo menos necesaria. Una falsa creencia debe soportar un accionar incorrecto, de lo contrario el buen sentido marcaría el error y lógicamente, la falsa creencia se instala en una mente sin conciencia, en una mente dual. La mente dual divide al mundo en buenos y malos, en seres aceptables y dignos de amor y en otros despreciables y merecedores de castigo, funciona así.  El problema es que la persona que tiene una mente de esta clase se mide a sí misma por el bien que le hace a quien acepta, pero no ve el daño que inflige a quien odia. Y necesita ante todo esa polaridad porque su mente no conoce otro modo de funcionamiento. Ahora bien, en ese juego de polaridades el odio es muy grande y necesita para justificarse de la compensación de su contrario. El odio y sus variantes: el resentimiento, el rencor, la hostilidad, etc. Pero el bien que se le prodiga al aceptado no es realmente amor sino mecanismo compensatorio y reactivo de una conducta. El amor sólo nace de la conciencia y de la unidad. Del mismo modo una persona que para sentirse importante se ubica en el lugar de dador y escoge siempre a personas débiles convirtiéndose en proveedor no es solidario, está actuando desde su ego, necesita fortalecer su creencia de dominación y poder. Tarde o temprano estas personas muestran su polaridad negativa criticando al otro, sintiendo rencores, envidias y toda clase de variantes de la polaridad negativa. Cuando hay amor no hay discriminación sino un dar sin juicios ni sectorizaciones. Por eso se insta a la gente a amar más allá de las ideas y de las diferencias, a todos los seres, a todas las cosas del mundo. En la medida que exista división y parcelamiento en la mente, habrá de manera ineludible, emociones negativas que la persona busca disfrazar con acciones o autoconvenciomientos. Es necesario que trabajemos nuestro sentido de unidad interior para que nuestras acciones sean verdaderamente solidarias y que resulten actos de desprendimiento y no meras manipulaciones de la energía para satisfacer nuestro ego. El camino de la búsqueda de la unidad es un camino arduo pero todos podemos acceder a él, en principio reconociendo que todos los seres humanos  somos luz y que aunque  estemos muy desarmonizados  podemos en algún momento comenzar a transmutar  nuestras divisiones internas. Dar es un buen acto pero la actitud del dar es lo que se evalúa, el sentido que moviliza esa acción. El lugar del dar es un lugar de poder, y hasta cómodo si se quiere. Dar como forma de equilibrar las energías planetarias sin que eso implique un reconocimiento por parte de nadie, dar sabiendo que eso que damos es lo único que vamos a llevarnos de este plano en el momento de desencarnar. El dar como ese personaje del torturador de la obra de Pavlovsky  no es más una manifestación del propio poder para alimentar el ego y sofocar la culpa. Egocentrismo es separación y división de la conciencia. Cuando damos sin esperar nada no entran  en juego los juicios de valor sobre los demás, no entra nada más que la alegría de celebrar la vida y de sentir que pasamos por aquí dejando algo un poco mejor de cómo lo encontramos al llegar.

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sábado, 3 de enero de 2015

ELOGIO DE LO SENCILLO Y LO PEQUEÑO

                       
                                       


    No puedo dejar de recordar una recomendación que nos hizo Sai Baba en el ashram en Prashanti Nilayam: No construyan grandes casas, ni enormes edificios, hagan su tarea con lo que tienen a mano. O algo así. También me viene a la memoria una escena de película de los años cuarenta en la que una mujer arenga con entusiasmo a un grupo de personas instándolas a esparcir el dominio británico por el mundo. La idea de imperio sometedor estaba adherida a la imagen de esa mujer. Pensaba en esto como siempre al ver el movimiento espectacular de personas y bienes durante las fiestas de fin de año. La idea de festejo parece que debe ser rutilante, todo truena y detrás de todo eso está el consumo, detrás del consumo está el dinero, detrás el sistema capitalista. Es este modelo basado en la tiranía del dinero que gobierna al mundo el que vuelve a las personas devoradoras de otras personas y al planeta en una usina devastada. El paradigma afortunadamente está cambiando, el proceso es imparable, pero claro, ya sabemos, los tiempos de la vida humana son más cortos que los procesos del mundo. Miro un documental en la televisión alemana, interesante el modo en que grupos humanos conscientes del desaceleramiento de la economía se vuelven autónomos, crean sus monedas locales y se alimentan con productos de la zona. Y demuestran que es posible, que no se trata de una utopía, se pueden comenzar a modificar los modos de relación y producción humana si la conciencia colectiva comprendió que es posible y no cree que mensaje del poder de turno. En algún momento del documental se dice algo así como que esto se lleva a cabo no a partir de teorías sino de experiencias aplicables. Me pareció estupendo. Vivo rodeada de personas que basan  su saber en sus razonamientos a los creen imbatibles. Están parapetados en el nivel de la mente como si la conciencia humana no hubiera evolucionado desde fines del siglo XVIII hasta ahora, universalizan su razonamiento y ya sabemos que la verdad está en la experiencia.
   Resulta conmovedor ver reunidos en una sencilla universidad de la India a personas de  todas partes del mundo que aprenden a realizar paneles solares, aprenden en manuales donde hay dibujos y no idiomas porque vienen de lugares muy pobres, son analfabetos o semianalfabetos, sin embargo en pocos meses retornarán a sus lugares de origen donde por primera vez su comunidad tendrá luz eléctrica gracias a su aprendizaje. De este modo se apartan del poder dominante, de la idea de que es posible vivir sin petróleo. El proceso es mucho más interesante si reflexionamos que en un plano de la cosmovisión del paradigma esto está ocurriendo con  respecto al dominio de las grandes religiones, con la idea de que sólo se sobrevive dependiendo de un poder mayor, la idea de dependencia va siendo abolida para que se produzca en la mente humana el concepto fundamental de empoderamiento.  Y sobre todo el profundo convencimiento de que el poder está dentro de nosotros y no afuera, es potenciando lo que ya tenemos que podremos operar y crecer. La autovaloración como motor básico del crecimiento que fue negado como elemento de dominación. Y el movimiento -esto también lo sabemos muy bien- es desde adentro hacia afuera, si la conciencia humana no hubiera dado sus pequeños saltos cuánticos el accionar en el mundo no sería posible, pero a su vez lo pacticado impacta en la conciencia produciendo un círculo virtuoso.

En el plano psicológico de habla de resiliencia, la propia capacidad para responder sin elementos externos a una crisis, en términos  materiales se habla de economía de resiliencia que es la que están llevando a cabo estas pequeñas comunidades, en Europa, Asia y otros continentes. Los latinoamericanos sabemos de esto, lo sabemos visceralmente, no nos es extraño este discurso, esta experiencia, esta cosmovisión por razones de historia sufrida y de experiencias vividas. Experimentar con lo pequeño, con lo que podemos hacer con nuestras manos en nuestro lugar de residencia, sin grandes construcciones, lejos del amparo devastador de los grandes poderes, con sencillez, es por lo visto la puerta para las grandes cosas a mediano y largo plazo.

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martes, 30 de diciembre de 2014

LOS 13 CONSEJOS DEL DR. HAMER

1- No dejarse ganar por el pánico
El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡AMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PANICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMAS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfrío se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.

Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!

2- Soportar la vagotonía
Alrededor de las 22 hs se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea mas soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.

Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.



3- Todas las noches, hacer el balance diario

Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). El enfermo debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.

Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.



4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día

Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACION porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).
5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero
Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.

DURANTE LA RECUPERACION , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.

6- Rechazar todo enfrentamiento
Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.

Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.



7- Privilegiar el reposo nocturno

El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.

Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.



8- Comer sanamente y liviano

Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
A EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.


9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.

Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.

10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría
Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA : no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.

Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.

11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor
El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás.

Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.

El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.


12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza



Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello.
Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PERO 
SOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRIO, SIN EXCEPCION.
Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.

13- Nunca calmar demasiado los síntomas


Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.



El Doctor  Ryke Geerd Hamer es el creador de la denominada Nueva Medicina germánica, aporte fundamental en la medicina cuerpo mente.
La información del presente artículo fue tomada del post de Teresa - Educación de Alta conciencia.
Publicado por Teresa el diciembre 26, 2014 a las 9:03pm en Salud y Nutrición