Mi lista de blogs

viernes, 17 de febrero de 2017

LAS ACTITUDES EGOCÉNTRICAS

       

    Es curioso, yo estaba hablando por teléfono con una persona que de pronto me comenta que se dice de alguien que es muy arrogante, pero que a ella eso no le importa. Me quedé pensando, ¿por qué el ego en una determinada persona es algo que me produce esa sensación tan desagradable? Me pregunté primero antes que nada si no era un rasgo mío que no toleraba verlo reflejado afuera. Y no, no era eso. La pregunta me siguió rondando. Cuando alguien centra todo en su persona se siente una energía de desplazamiento, algo poderoso entorpece lo que antes se respiraba con fluidez. A mí no me molesta personalmente sólo que comienzo a preguntarme dónde está el centro, qué está pasando con la energía. Cuando detecto un primer signo siento un movimiento veloz y violento. Obviamente me recuerda figuras familiares, eso de “¡Aquí estoy yo, aquí estoy yo!”. El yo, sin duda, ha sido sobrevalorado en nuestra época como una suerte de eje monumental alrededor del cual todo debía seguir girando. Basta con mirar las propagandas televisivas. Desde pequeña me costó mucho configurar mi propio lugar frente a personas que tenían esas actitudes ¿Pero ahora qué sucede? Quiero alejar este asunto de la esfera de mis propias emociones para profundizar, entender por qué  las actitudes egoicas interfieren tanto en la vida plena de todos los días.  Se me ocurrió reflexionar  que tal vez produzca tanto escozor para quienes intentamos alinearnos en el camino del ser es ver que una persona se identifica con aspectos pasajeros de su personalidad y que pretende erigirlos como superiores, ya sabemos que el ego escoge para alimentarse y afianza el abolengo, las destrezas sociales, el poder económico o intelectual, todos rasgos efímeros. Allí es cuando un sistema de valores que intenta autosustentarse flaquea: el mundo tiene su peso sobre nosotros y necesitamos reforzar la senda genuina a cada paso. Es tan penoso ver a alguien aferrado a lo que pronto se desintegra. Estar cerca de una persona excesivamente egocéntrica es como si nos tragara todo el espacio, todo el aire, ¿pero esto es algo que me ocurre solamente a mí? Y lo peor es que interfiere tanto energéticamente que pareciera que no se puede pensar con claridad.  Algo más sucede con mis pensamientos, se achatan, no encuentran dimensión para conectarse, comienza a producirse un aplanamiento tan grande y entonces me digo: es porque el eje de verticalidad de la persona que está a mi lado no permite una expansión horizontal. Es lo inmediato que se me ocurre siguiendo el concepto de patriarcado versus pensamiento expansivo. Sin embargo sospecho que hay algo más.  Experimenté la cercanía incluso en un espacio cerrado con un ser como Sai Baba, su campo mental inconmensurable abrió mi propio campo mental.  Es muy difícil transmitir esto si no ha sido vivenciado. Recordé las anécdotas sobre la vida de  Santa Teresa de Jesús que solía levitar y que por irradiación de su campo mental provocaba que las empleadas que limpiaran entraran en el mismo estado. Obvio que la cercanía con una persona totalmente enfocada en su propio ego estrecha mi propio campo. Sin ir al ejemplo extremo de la presencia de un Avatar como Sai Baba, basta mencionar mis experiencias de Reiki o Magnified Healing, la energía se expande, los egos quedan relegados y todo es un elevarse maravilloso. Esa persona que cae al suelo por efecto de la energía recibida en Magnified Healing sirve como metáfora de cómo el ego queda en un segundo plano, se pierde la verticalidad, se horizontaliza el cuerpo. Escribí alguna vez que un cuerpo acostado es un cuerpo fuera del mundo y sus intereses. Sin embargo esto no me basta, hay algo más en este modo de operar el ego centrado en la conciencia individual de un modo muy acentuado que nos afecta a todos y claro, el ego necesita del discurso como recurso de autoafirmación. Al aparecer la palabra todo se potencia. La manera en que nuestro ego habla, enfático y cortante, engolosinado con su propio concepto de persona endiosada, sapiente y sin vacilación, lastima. Pareciera estar diciendo que Dios no existe en cada vocal pronunciada. El desplazamiento del eje se ha realizado con tanta intensidad que  una fuerza  opera en nuestra conciencia. Porque además tenemos siglos detrás en los que fueron declaradas guerras y se realizaron atrocidades hacia los seres humanos apoyados en esta actitud, como no podía ser de otra manera. Si hay conocimiento, es decir si hay conciencia porque la conciencia se alimenta del saber sobre uno/a mismo/a y así se amplía, hay amor. El ego desmedido es un acto de violencia en tanto la violencia es quebrantar la ley del amor. Amor y conocimiento son sinónimos, sólo el conocimiento nos puede abrir las puertas del amor sincero y desinteresado, violencia e ignorancia se presuponen la una a la otra. En la actitud egoica hay ignorancia y hay violencia. Eso es lo que lo lastima, supongo. Quizá no me lastime tanto como cuando veo la imagen donde se mata o tortura a un animal, pero lastima. El mundo necesita menos dolor, más conocimiento, y con el conocimiento habrá más personas felices y menos depredación planetaria. Me pregunto hasta dónde necesitaremos desplazar el eje que ha sido colocado en nuestra propia persona para que nuestro ser luminoso pueda manifestarse.

   
   
 ------------------                   derechos reservados- reproducir citando la fuente

miércoles, 21 de septiembre de 2016

CAMPOS VIBRACIONALES

         




Es muy notable   percibir cuando estamos en compañía de una persona que está muy identificada con su ego el modo en que se estrecha el campo energético. Entonces no fluyen las ideas con nitidez, hay un choque producido por la necesidad que crea esa persona de ser considerada, valorada, elogiada, etc. Esa necesidad opera del mismo modo que lo hace el deseo: restringe el movimiento de la energía.  El ego obstruye nuestra capacidad de ver y así de alcanzar lo que realmente necesitamos. Al identificarnos con nuestro deseo estrechamos nuestra visión, si soltamos y entregamos el resultado de nuestras acciones lo que ocurre es en primera instancia una sensación de experimentar la libertad y las posibilidades amplias entran a actuar y nos dan sus señales.  Y, por el contrario, acercarnos a seres más elevados nos abre el panorama de una manera sorprendente. Construimos con nuestra mente campos mentales que interactúan con los campos de otros. La calidad de nuestros pensamientos-emociones forja estos campos. En el momento en que comenzamos a trascender nuestro pequeño personaje,  el campo se amplía y a medida que vamos integrando lo que somos con el cosmos la ampliación se va produciendo en forma de ondas de un modo ininterrumpido. Hemos experimentado algunas veces el contacto, la cercanía con personas más sabias, más abiertas, menos constreñidas a sus menudas necesidades y la percepción ha sido hermosa, no me cabe otra palabra. Por eso no cualquier persona podía acceder a la cercanía de Sai Baba, he visto en el ashram de Prashanti Nilayam cómo antes de una entrevista personal se producían hechos de dolor y trabajo interior que depuraban a las personas -como fue mi caso- para permitir posteriormente ese contacto. Las que no lograban despegarse de esas sombras, no llegaban a la entrevista, por el motivo que fuera. Como somos seres que vibramos en frecuencias de ondas sencillamente cuando una frecuencia se aleja mucho del estado alfa repele el contacto con quienes están vibrando en ese nivel. En tanto seres electromagnéticos creamos una fuerza de gravedad que nos acerca a aquello afín y nos distancia de lo que no lo es. Personalmente me ha costado aprender a sostener mi propio nivel vibratorio, soy sagitariana y abierta por naturaleza y además soy un poco esponja. A esto se le suman componentes de historia personal. Aprender a modificar el estado vibratorio no es tan difícil, lo difícil es darse cuenta de que existe esa posibilidad, de que existen prácticas que nos modifican el estado de la mente y por ende nuestra emocionalidad. A medida que aprendemos a intervenir en nuestras ondas vibracionales vamos siendo más dueños de nuestra evolución, dueños en cierta manera porque estamos sujetos a montones de fuerzas, las que actuaron en el pasado y que no son en realidad pasado, las del futuro que interactúan con el presente impulsando nuestra evolución, la de la propia naturaleza que traemos, las del mundo circundante. A ese conjunto de fuerzas  que están más allá de lo que somos, que nos trascienden,  solemos llamarlas  Dios.

                                               En caso de reproducir  citar la fuente

miércoles, 27 de julio de 2016

NUESTRO MUNDO DUAL

                         
                                   
   Hace un tiempo una persona que no tenía argumentos y me quería herir me dijo: Vos sos un ser oscuro. Me causó gracia. Le contesté que no existían las personas oscuras, que todos éramos luz, la diferencia era que algunos somos más ignorantes que otros.  Hay una tendencia a decir que existe la buena y mala gente, no me gusta esa expresión, todos somos de algún modo buenos y malos a la vez. Es fácil ser bueno, lo difícil es ser consciente, por más buenos que seamos tarde o temprano causamos daño involuntariamente, ahora si somos un poco conscientes es más difícil destruir y si ocurre nos daremos cuenta y quizá podamos repararlo.
    La tendencia generalizada es pensar el mundo dualmente, en eso se apoya gran parte del ejercicio de la política y el sistema de propaganda que nos vende objetos,  la creencia es la siguiente: si existe lo malo, yo estoy del lado bueno. Es muy peligroso quedarse atrapados en el modelo dual, la mente ama la dualidad, la división y consecuentemente la pelea. Es esa dualidad la que conduce a la guerra. Por eso la práctica de la compasión nos aleja de este modelo y nos permite dar un paso más a la compresión de los hechos. La teoría del enemigo externo ha dado buenos dividendos a sus promulgadores, no es necesario irse muy lejos en la historia mundial para toparse con el nazismo y el Holocausto.  Y más acá en el tiempo llegamos a los fundamentalismos religiosos que han puesto su pie en la política. Pero aún en distintos grados se sigue sosteniendo esa teoría y encuentra seguidores porque en la medida que estemos anclados en una percepción del mundo desde la mente, terminaremos satisfechos de que eso se vea así. No hay ningún mérito en destacar el mal del mundo, ya sabemos  que hay maldad, pero si nos focalizamos en eso, si sintonizamos esa emisora terminaremos empañados. En igual medida existe la dimensión de la luz, si así no fuera el mundo se acabaría, y ya sabemos que la dualidad de la materia impone esta división, la idea es dar un paso más allá y trascender la materia, dar ese dichoso y famoso salto cuántico. Creerse mejor persona por enarbolar una teoría en la que nos situamos del lado correcto sintiendo fervorosamente que existe un lado equivocado que debemos combatir y aniquilar, en vez de comprender es la mejor manera de terminar pareciéndonos a eso que repudiamos. La dualidad existe, es inevitable pero cada uno de nosotros vive en el mundo en el que cree y esa creencia afecta  y hasta moldea nuestro mundo circundante. Es preciso sintonizarse con lo más elevado, ese es el único camino.

Por otra parte la crítica excesiva termina afectando nuestra vibración y la hace planear  bajito. Si subimos un poco nuestra vibración las leyes de la energía se encargarán de hacer lo suyo cuando sumemos nuestra cuota para elevar su frecuencia vibracional. Si existen lados, esos son el de la evolución y el de la involución. La energía más densa nos arrastrará, siempre va a arrastrarnos si le damos nuestra fuerza mental, que es su  principal alimento. 

                                    derechos reservados- En caso de reproducir citar la fuente

sábado, 4 de junio de 2016

ANTONIO BRAILOVSKY Y SU APORTE A LA MIRADA SOBRE EL MUNDO ANIMAL

      Interesante enfoque del ambientalista y escritor  argentino Antonio Brailovsky, destacado investigador sobre temas ecológicos que suma una visión esclarecedora, autor de  importantes ensayos sobre el tema  y escritor literario de envergadura. Me impresionó porque descubrí mi automatización o esquematización con respecto a eso, amo a los animales, soy vegetariana desde hace casi treinta años, estoy a favor del proteccionismo de las especies y del sostenimiento de los derechos del animal y jamás había pensado en esto. El estereotipo de los mártires cristianos al principio de nuestra era arrojados a la arena de los leones no me había llevado a pensar en la suerte de ellos, los derechos humanos se habían impuesto por encima de los del animal. Poder integrar ambas miradas sin duda favorece la expansión de nuestra conciencia.

                                                           
Había razones políticas para matar muchos elefantes.
Mosaico romano en Piazza Armerina, Sicilia
(Foto: Antonio Elio Brailovsky)


   Estamos habituados a condolernos de los primeros mártires cristianos y admirar su coraje al enfrentar a los leones y morir por su fe. Tanto, que eso nos lleva a olvidar a los otros protagonistas de la misma tragedia. ¿Nos preguntamos, acaso, qué les pasó a los leones? Les sucedió lo mismo que a los santos, sólo que un instante después, ya que el circo romano fue una de las más formidables máquinas de muerte de la Antigüedad. 
    Roma era un sitio incómodo para vivir, con hambrunas e inundaciones, con pestes, incendios y derrumbes. Para entretener a la gente que sufría éstas y otras calamidades, y para garantizar el apoyo político a las figuras de turno, se inventa la fórmula de panem et circensis, aludiendo al reparto público de trigo y a la reiteración de espectáculos sangrientos que servían para canalizar la violencia colectiva. Y no era sólo el Coliseo: todas las ciudades romanas tenían sus arenas, aún las ubicadas en las colonias de España o de África.
    El Imperio necesitaba de enormes batidas de caza en toda su periferia para alimentar el espectáculo. Era necesario llenar los circos de todas las ciudades romanas de animales de gran porte, los únicos que podían ser vistos a la distancia por miles de personas. Se trata de aquellos que son más escasos en la naturaleza. Ya en el 51 AC, Marco Tulio Cicerón, procónsul en Sicilia (base de operaciones para las cacerías en África) recibe una carta en la que le indican que sería deshonroso para él si enviara menos de diez panteras a Roma. Contesta desconsolado: "Con respecto a las panteras, los cazadores se están ocupando de ellas atentamente bajo mis órdenes, pero su número es extraordinariamente limitado".
    Por la abundancia de fieras que hemos visto en el cine, a menudo nos cuesta percibir hasta qué punto algunos de estos animales son realmente escasos (especialmente los grandes carnívoros). Por ejemplo, se estima que una extensión de selva como la del Parque Nacional Iguazú no podría sostener más de veinte yaguaretés[1], (que son parientes cercanos de las panteras). Se comprende, entonces, la inquietud y las dificultades de Cicerón.
EL LLANTO DE LOS ELEFANTES
   Había importantes motivos políticos para matar elefantes en el circo romano. Y es que los elefantes habían sido las armas que aterrorizaron y destruyeron la infantería romana en las guerras en Asia y África. Fueron el arma estratégica con que Aníbal derrotó las legiones de Roma. Durante la primera guerra púnica, L. Cecilio Metelo logra capturar 140 elefantes que lleva al continente transportándolos en balsas fijadas encima de botes. La operación es arriesgada, pero es necesario mostrar al pueblo la victoria de los legionarios sobre esos monstruos.  
   En los juegos organizados por Pompeyo en el 55 AC, "Plinio describe ante todo escenas lamentables de elefantes heridos (el elefante que, con los pies perforados por los dardos de los gétulos, se arrastra sobre las rodillas); el elefante muerto por un sólo  venablo hundido bajo el ojo) y un intento de fuga general por parte de los paquidermos asustados. En aquella ocasión, sin embargo, habiendo perdido ya toda esperanza de fuga los elefantes intentaron el recurso de los afectos y conmocionaron a los espectadores,  asumiendo una actitud tal que hace pensar que se pusieron a llorar. Sus lastimosos berridos provocaron tal turbación en la multitud que todos, olvidados de la presencia de Pompeyo, se levantaron llorando y comenzaron a maldecir al magnífico organizador de los juegos"[2].
    En el circo había avestruces, leopardos y leones. En el último siglo de la República, se agregaron hipopótamos, cocodrilos y rinocerontes. César mandó un lince de Galia, Augusto exhibió rinocerontes africanos y tigres de la India, y Nerón se dio el gusto de mostrar osos polares cazando focas: "Dio una naumaquia en la que se vieron monstruos marinos nadando en agua de mar"[3]. Los emperadores romanos acostumbraban bajar al circo para matar fieras personalmente. El más apasionado de esta actividad fue Cómodo (el mismo que aparece representado en la película Gladiator): "no había animal que huyese de su furia, desde los salvajes (leones, tigres, panteras, osos, elefantes, hipopótamos, rinocerontes) hasta los inofensivos (ciervos, gamos, avestruces y jirafas). Los hipopótamos eran su pasión, tanto que logró ejecutar a cinco de ellos en una sola oportunidad"[4].
  Estas excentricidades afectaron la fauna en forma significativa. Una exhibición común y corriente podía arreglarse con un centenar de animales, pero tenemos algunos récords interesantes: Augusto hizo matar 3.500 animales en 26 espectáculos. En la consagración del Coliseo, bajo Tito, se mataron 9 mil en cien días. Y la conquista de Dacia por Trajano fue celebrada matando 11 mil fieras.
    Tenemos que aclarar que estas cifras muestran sólo una parte pequeña del efecto del circo romano sobre la fauna. Por razones que hacen a la lógica del espectáculo, sólo se admitían animales vivos y sanos. Pero no todos llegaban en ese estado.
    Lo habitual es que, por cada animal que llega vivo a su destino final (y esto vale también para los zoológicos actuales y las empresas de venta de simpáticas mascotas silvestre), los que lo capturan se vean obligados a matar a unos cuantos que, por ejemplo, estaban defendiendo sus crías. A esto se agrega la mortandad provocada por el estrés del cautiverio y el transporte, lo que multiplica en varias veces la cantidad de animales que efectivamente se pierden [5], [6].
    Existen mosaicos romanos que describen minuciosamente las escenas de caza, lo que nos permite seguir las técnicas utilizadas. Están en Piazza Armerina, Sicilia, en una mansión que parece haber sido de un importante proveedor de fieras para el circo de la época imperial. Pueden verse los jinetes que conducen ciervos hacia una trampa de redes; un jabalí perseguido por los perros, que termina, en una escena siguiente, atado y llevado cabeza abajo por dos hombres que lo sujetan con un palo. Hay también un bisonte enlazado y arrastrado por los cuernos; una tigresa llevada con bozal y arnés; un rinoceronte conducido con cuerdas y un avestruz llevado en brazos, como si fuera un ganso. Una carreta de bueyes arrastra una jaula y un cazador recibe sobre su escudo el ataque de una leona herida.


                       
                                                 Antonio Elio Brailovsky          

Es posible bajar el libro de este autor "El ambiente en la civilización grecorromana" en este sitio
https://www.dropbox.com/s/qp48snsugfhtc02/GRECORROMANA%20%28copia%20de%20autor%29.pdf?dl=0


   

viernes, 15 de abril de 2016

EL REIKI, LO NUEVO Y LO VIEJO



Resulta sorprendente la liviandad con que la gente repite frases. La que más he escuchado es que el Reiki ya no va más. Es gracioso, el mercado y sus sistemas de publicidad terminan empapándolo todo, porque esas pautas de buscar siempre lo novedoso como valor supremo son sostenidas por los que venden un pan de jabón o una licuadora, sabemos que a veces el producto es el mismo pero urgidos por esta premisa de innovación continua le cambian el envoltorio e imprimen la palabra “nuevo” al lado de la marca. En el camino de autoconocimiento y la espiritualidad el funcionamiento es otro y yo me atrevería a afirmar que es precisamente lo contrario. La sabiduría no tiene fin pero incluso es  de suponer que no tuvo principio porque algunos “saberes” fueron canalizados, es decir no nacieron de la investigación de un ser evolucionado sino que fueron captados desde el otro plano. La novedad como valor es un invento de la modernidad, cuanto más nuevo más caro, más emblemático, pero lo nuevo tiene corta duración, casi se vuelve viejo en el momento de nacer. El culto reverencial al cuerpo joven y el desprecio por la persona anciana es una manifestación más de este sistema de creencias. De la misma forma en que una persona frívola sigue obsesivamente los lineamientos de moda al punto de convertirse en una consumidora útil al mercado, quienes buscan el último cursillo espiritual con el ultimísimo método para ampliar su conciencia desterrando de plano todo lo anterior,  veo a las personas que dicen que el Reiki ya fue. El Reiki se nutre de muchas líneas espirituales antiquísimas, si lo desechamos,  también desechamos las bases de las grandes religiones del mundo, esos saberes no tienen fecha de vencimiento. Mi experiencias personal con el Reiki es la de haber encontrado un camino de autoconocimiento genuino y lo digo después de haber hecho todos los niveles hasta la maestría, y habiendo dejado pasar entre nivel y nivel siete años con sus prácticas correspondientes, me inicié cuando aquí en la Argentina no había maestros y fue una Reiki Master norteamericana en viaje quien me dio las primeras sintonizaciones. Pero también hice otras prácticas y no encuentro que sean superadoras sino complementarias, sirven para otras cosas, indagué y comparé. Esta idea de que una práctica destierra a la otra es también un concepto del modelo patriarcal del que el mercado es subsidiario. El movimiento de la energía no es vertical sino horizontal pero en muchos niveles a la vez, el patriarcado  por el contrario cree que es vertical y jerárquico y le cuesta mucho integrar la idea de complementariedad, porque piensa que hay una sola línea y que en esa cúspide se encuentra la única autoridad, esta creencia es la que sustenta los fundamentalismos en todas sus vertientes.
  Tal vez la idea de que el Reiki es sólo un camino de sanación fue impuesta en Occidente como una moneda de intercambio, sabemos que la señora Takata difundió con su personal traducción de la historia de Mikao Usui el origen del Reiki, pero el Reiki sirve para muchas otras cosas que nos permiten abrir puertas interiores, por eso es un camino y no sólo una práctica de sanación. La cuestión es cómo tomamos cada cosa en nuestra vida, desde qué paradigma, con qué objeto, dónde ubicamos nuestro ego o al servicio de qué lo colocamos. Deberíamos tener mucho cuidado antes de repetir frases parecidas  a “Qué lindo es el jabón Turbión que saca el manchón del pantalón”, si no experimentamos personalmente y con seriedad todo cae en la banalización tan propicia y conveniente para un mercado cuyo objetivo en vender, vender y vender. Por otro lado hay que ver cuál es la capacidad de canalización de energía del reikista y la seriedad con que se inició en la práctica.  Y esto es un fenómeno inevitable, en el mismo momento en que nace lo genuino se despliega paralelamente lo falso, lo degradado, su desnaturización. No es lo mismo una persona con primer nivel que una Reiki master, no podría serlo de ninguna manera. O un reikista que ha indagado en su interior para descondicionarse y liberarse de sombras personales con alguien que ha investigado a conciencia el funcionamiento de las energías.

  Mikao Usui integró tradiciones espirituales muy antiguas que no tienen fecha de vencimiento, lo que ocurre es que el Reiki apareció en el planeta supongo que con una función: popularizar el concepto de energía para abrir un camino masivo para toda la humanidad, tengo la impresión de que el Reiki nos reconecta con saberes olvidados, con prácticas muy americanas por su raigambre chamánica japonesa,  pero esto no significa que dentro de la propuesta del Reiki en sí no contenga muchas otras funciones que podrán ser aprovechadas en quienes se atrevan a profundizar. Aprender a diferenciar el oro del barro no implica endilgarle a prácticas milenarias el cartelito de “caducas”. Una vez más se trata de aprender a discernir y hacer convivir lo múltiple en la unidad.

viernes, 6 de noviembre de 2015

DE LA UNIDAD A LA COMPRENSIÓN

                                     

 Sólo comprendiendo el sentido de unidad de todo lo  que existe, podremos entender que el Universo tiene un propósito y que por correlación inevitable nuestra propia vida está cargada de sentido.  ¿Por qué una cosa no puede ser separada de la otra? Por una concepción patriarcal, exteriorista, prevalece la idea de que todo viene de afuera como la orden caprichosa de un jefe o de un dios autoritario. El modelo de pensamiento se ha basado justamente en esta premisa: el esquema exterior o ajeno nos moldea. Y eso parecía provenir de una voluntad voluble. Pero cada uno de los hechos que experimentamos proviene del peso de gravedad de nuestro  propio centro que se materializa en un afuera. La ley de correspondencia entre el afuera y el adentro, entre el arriba y el abajo no puede operar si no existe primero un principio de unidad aglutinante que impone su  premisa. Por eso para comprender el sentido de nuestra vida y las profundas motivaciones de lo que nos sucede, es imprescindible que experimentemos ese sentido de unidad, de lo contrario podemos caer en un sentimiento de autocompasión o de resentimiento o de enojo que es el germen de la mayor parte de las energías negativas que producen nuestras emociones y que parte de una reacción a lo que sucede, de una no aceptación.  Y no aceptamos cuando no comprendemos. Como probablemente el sentido de unidad no puede ser percibido cotidianamente en un mundo que tiende a separar, a oponer, a dividir, es necesaria la experiencia espiritual que viene de la práctica constante. La práctica de una disciplina espiritual es el camino, no vislumbro otro por el momento, salvo el de la gracia que no es muy frecuente. La meditación, el empleo del cuerpo en sus variadísimas posibilidades como búsqueda de equilibrio, la contemplación de la naturaleza, el canto, la música, el desarrollo de una actividad artística, la lectura o el conocimiento de un pensamiento totalizador o abarcativo pero no desde una modalidad mental o racional sino sensible, los sistemas variados de imposición de manos, la plegaria, en fin,  la clave es detener el mundo para conectarnos con ese otro plano es la forma que hoy por hoy está a nuestro alcance. La práctica debe ser continua, disciplinada, aunque se nos presente repetitiva, no existe la monotonía ni la repetición si no dejamos que la mente tome el control. Todo es nuevo a cada instante. A mayor experiencia de la unidad, mayor la distancia que nos separa de la violencia en todas sus manifestaciones porque el hilo que une cada una de las cosas que nos habitan y habitamos muestra su trayectoria y nos señala responsables, autores únicos de nuestra vida.  Si experimentamos la unidad no hay contra qué ni quién enojarse. Obviamente según el nivel de conciencia se experimentan diferentes grados de esa unidad.  Y sin el principio del enojo que es como una semillita no habrá resentimiento ni odio ni fastidio ni ofensa ni envidia. Para poder brillar deben acompañarnos con sus brillos los demás, una lucecita ardiendo en medio de una inmensa oscuridad tarde o temprano se debilita. Todo está conectado y para que funcione hay leyes que lo sostienen en sus delicadísimas  conexiones, comprender esas leyes es experimentar la unidad y experimentar es saber que somos seres trascendentes, seres que hoy están aquí pero han nacido para dar un paso más allá. Ese “allá” está también dentro de nosotros en este momento. Es un después y es un ahora y es un antes, todo está en nuestro interior y el a veces mal llamado camino espiritual  al que prefiero denominar  de autoconocimiento es el acceso.
                       
  



                                                         En caso de reproducir citar la fuente

jueves, 7 de mayo de 2015

LOS DISFRACES DE LA DUALIDAD

  
                   

                                                             Obra de Eva Armisén

Hay una escena en la obra de teatro de Tato  Pavlovsky  “El señor Galindez” en la que el torturador que estuvo masacrando a un pobre ser, retorna a su casa y despierta a su hija para regalarle una muñeca. Tengo la vaga idea de que, hace muchos años participé en una discusión o intercambio de opiniones sobre el sentido de esa acción que parecía marcar un contraste. Se interpretaba despertar a la niña como un acto más de crueldad pero yo creo que  ante todo es un indicio de la dualidad en la mente de este personaje. Algo debe indicarle, algo que reprime con fuerza que su acción de torturar a un ser humano es incorrecta, objetable, inhumana y necesita taparla para creerse buena persona porque claro, del mismo modo en que los nazis mataban judíos y gitanos y luego amaban a sus perros, este señor torturador necesita convencerse  imperiosamente de que desde algún punto de vista su acción es por lo menos necesaria. Una falsa creencia debe soportar un accionar incorrecto, de lo contrario el buen sentido marcaría el error y lógicamente, la falsa creencia se instala en una mente sin conciencia, en una mente dual. La mente dual divide al mundo en buenos y malos, en seres aceptables y dignos de amor y en otros despreciables y merecedores de castigo, funciona así.  El problema es que la persona que tiene una mente de esta clase se mide a sí misma por el bien que le hace a quien acepta, pero no ve el daño que inflige a quien odia. Y necesita ante todo esa polaridad porque su mente no conoce otro modo de funcionamiento. Ahora bien, en ese juego de polaridades el odio es muy grande y necesita para justificarse de la compensación de su contrario. El odio y sus variantes: el resentimiento, el rencor, la hostilidad, etc. Pero el bien que se le prodiga al aceptado no es realmente amor sino mecanismo compensatorio y reactivo de una conducta. El amor sólo nace de la conciencia y de la unidad. Del mismo modo una persona que para sentirse importante se ubica en el lugar de dador y escoge siempre a personas débiles convirtiéndose en proveedor no es solidario, está actuando desde su ego, necesita fortalecer su creencia de dominación y poder. Tarde o temprano estas personas muestran su polaridad negativa criticando al otro, sintiendo rencores, envidias y toda clase de variantes de la polaridad negativa. Cuando hay amor no hay discriminación sino un dar sin juicios ni sectorizaciones. Por eso se insta a la gente a amar más allá de las ideas y de las diferencias, a todos los seres, a todas las cosas del mundo. En la medida que exista división y parcelamiento en la mente, habrá de manera ineludible, emociones negativas que la persona busca disfrazar con acciones o autoconvenciomientos. Es necesario que trabajemos nuestro sentido de unidad interior para que nuestras acciones sean verdaderamente solidarias y que resulten actos de desprendimiento y no meras manipulaciones de la energía para satisfacer nuestro ego. El camino de la búsqueda de la unidad es un camino arduo pero todos podemos acceder a él, en principio reconociendo que todos los seres humanos  somos luz y que aunque  estemos muy desarmonizados  podemos en algún momento comenzar a transmutar  nuestras divisiones internas. Dar es un buen acto pero la actitud del dar es lo que se evalúa, el sentido que moviliza esa acción. El lugar del dar es un lugar de poder, y hasta cómodo si se quiere. Dar como forma de equilibrar las energías planetarias sin que eso implique un reconocimiento por parte de nadie, dar sabiendo que eso que damos es lo único que vamos a llevarnos de este plano en el momento de desencarnar. El dar como ese personaje del torturador de la obra de Pavlovsky  no es más una manifestación del propio poder para alimentar el ego y sofocar la culpa. Egocentrismo es separación y división de la conciencia. Cuando damos sin esperar nada no entran  en juego los juicios de valor sobre los demás, no entra nada más que la alegría de celebrar la vida y de sentir que pasamos por aquí dejando algo un poco mejor de cómo lo encontramos al llegar.

----------------------           Derechos reservados- En caso de reproducir citar la fuente.